Los que nunca habéis visto el lugar no podéis saber qué se
cuece en él. Los que nunca habéis visto ni oído a las que acuden a ese lugar no
podéis imaginar hasta qué punto pueden llegar a ser temibles.
Siempre aparecen de repente. Siempre en el mismo sitio. Pero
nunca a la misma hora, ni el mismo día. Pueden pasar jornadas enteras sin que
muestren su presencia, como pueden permanecer tiempo y tiempo, allí, en medio
de todos, en medio de ninguna parte, aquí y allí, vistas y desapercibidas.
No sé exactamente cómo ni por qué surgieron. ¿Acaso ya se
conocían?. Tampoco sé por qué eligieron ese lugar. Quizá porque en medio de la
muchedumbre es donde mejor puedes estar sin ser visto, aunque pases por delante
de los ojos de todo el mundo.
Por qué sé todo esto, os preguntaréis. Porque yo estuve
allí. En ese lugar, con ellas, en medio de sus… digamos actividades. Cuando
hablan, por veces lo hacen todas al mismo tiempo. Enloqueces. Sueltan palabras,
frases, a veces hasta gritos que no eres capaz de entender, o que si entiendes
no comprendes por qué lo dicen, o para quién, o por qué. De repente,
carcajadas. A continuación, exabruptos. De por medio, conversación –aparentemente-
normal, aunque como sin venir a cuento.
Y yo estuve con ese grupo. Echaron (¿quién?) la mano y me
arrastraron adentro. Se rieron (¿a mi costa?), hablaron (¿a mí?), me hicieron
ver (sí, seguro que esto sí fue a mí) imágenes incomprensibles, hasta
pornográficas. Me volví loco. Completamente loco.
Traté de huir del círculo, sin éxito. Les pregunté, una por
una, qué querían, a qué se referían, qué demonios hacía en medio. Nada. Sinsentidos
entre risas siniestras llegándome de todos lados. Hasta que por fin me hicieron caso. Tuve que gritar, es
cierto, pero me hicieron caso, y me dejaron salir. Mucho tiempo después.
¿Horas? ¿Días? Quién lo sabe. Pero estuve fuera. Y gracias a eso, puedo
contarlo, y advertiros.
Mucho, mucho cuidado con el Aquelarre. Son pocas, pero
tienen poder. Y cuando menos lo esperes, entrarás en su multimención e
inundarán tu TL de Twitter. Y enloquecerás.